jueves, 24 de mayo de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (Cuba, 2006)

Mi primer libro de fotografías, "Cuba, el paraíso perdido" había sido un gran éxito, la tirada limitada de cien ejemplares realizada en tapa dura, firmada y numerada se agotó el mismo día de la presentación y había gran demanda de la edición realizada en tapa rústica. Así que decidí ir de nuevo a Cuba para llevar allí algunos ejemplares y regalarlos a las personas que significaron algo en los viajes anteriores, de forma que quedara repartido por casi toda Cuba.

Bahía de Cienfuegos
Fue el viaje más largo de todos, cerca de un mes,  visitamos nuevos lugares, partimos desde La Habana a Santiago y desde allí a Baracoa por una tortuosa carretera a otra región de  Cuba que era justamente la otra punta de la Isla, Yumuri, Barigua, Maguana y de nuevo a Santiago alojándonos como siempre en casa de nuestro amigo Francisco, que siempre nos ofrecía una de las mejores comidas cubanas con excelentes desayunos, es una pena que esté a mil kilómetros de La Habana, lo hubiese visitado más. De nuevo una vuelta por Songo, La Maya, El Socorro, regiones calientes de Cuba, donde el calor aprieta de verdad, aunque estábamos en Enero.

Perché, Cienfuegos
De regreso hacia Trinidad, visitamos Las Tunas, que fotográficamente no me inspiró demasiado, así que de nuevo a casa de Mandy en Trinidad que esta vez nos localizó peleas de gallos para poder hacer fotos, visitamos de nuevo el Valle de Los Ingenios y la Torre de Manaca-Iznaga donde hacen el mejor guarapo de toda Cuba.
La siguiente parada fue en Cienfuegos, nos alojamos en la casa de un canario casado con una cubana donde nos atendieron de maravilla, fuimos en un enorme barco al otro lado de la Bahía donde visitamos un lugar llamado Perché, puerto de pescadores muy interesante.
Valle de Viñales en infrarrojo

Acabamos el recorrido, como no, en nuestro querido Valle de Viñales, visitando esta vez la Hacienda de Robaina, donde dicen que hacen la mejor producción de puros de toda Cuba y fotografié por fin al señor Robaina, alojándonos como siempre en casa de Maura, gran  cocinera cubana y exquisito trato junto a su esposo en su casa colonial del pueblito de Viñales, grandes caminatas por el Valle guiadas por mi amigo Guillermo, el fotógrafo del pueblo y por las noches a tomar un mojito al ritmo de sones cubanos tocados en vivo por orquestas locales con nuestros amigos Maritza y Pirri, que bailan como nadie la sala cubana.

Después de visitar los alrededores con nuestro choffer Joel, médico del pueblo, regresamos a La Habana para después de saborear algunos paseos por su Malecón y recorrer Centro Habana y Habana Vieja preparar el regreso a casa de nuevo.

Guajiro del valle de Viñales



Fue un viaje muy completo, donde aprendimos a amar más a Cuba y sus gentes, me sentí orgulloso de haberles dedicado mi primer libro de imágenes, aunque quizás no fue del gusto de todos los cubanos, en especial de los partidiarios del régimen, me limité tan sólo a fotografiar un pueblo, una época única en la historia de la humanidad, más de 50 años de revolución se han cumplido y tuve la suerte de fotografiarlo con mi cámara, bajo mi personal mirada. Que cada cual juzgue y saque sus conclusiones, por supuesto que no quise hacer otro nuevo libro de Cuba en color, con sus coches americanos de los 50, sus mulatas, sus playas, monumentos...
Frente al Malecón

Era el momento de una Cuba en blanco y negro, con formato panorámico en su mayoría para plasmar mejor lo que sucede en cada calle, en el campo, en cualquier lugar donde hubiese vida, sin cambiar nada, contar sólo lo que estaba sucediendo en ese momento, esa era mi idea.

Fue la última vez que trabajé en Cuba sólo con el formato argéntico, de nuevo me acompañaron mi Contax G2 y dos cámaras panorámicas. 

Que pena no haber podido incorporar algunas de estas imágenes al libro, pero estaba claro que alguna vez tenía que cerrar y así lo decidí el año anterior.

Para la próxima vez había que cambiar de formato y ver a Cuba desde otro punto de vista, a lo mejor llegó la hora del color, quien sabe.







miércoles, 9 de mayo de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (Cuba, 2005)

Había llegado la hora, después de cuatro viajes a la Isla del "paraíso perdido", pensé en publicar mi primer libro de fotografías y dedicarlo a Cuba. este viaje era para complementar algunas fotos que faltaban y que para mi eran imprescindibles en la publicación. Esta vez me acompañó sólo mi esposa Mati y juntos fuimos a La Habana, Trinidad, la ciudad más colonial y Viñales, el valle donde habitan la mayoría de guajiros, la gente del campo y donde podíamos conseguir algunas fotos de peleas de gallos en Palmarito algún domingo. Corría el mes de Marzo y era Semana Santa.


Todo en blanco y negro, denominador común del trabajo y en formato argéntico, esta vez utilizando la Contax G2 con un angular de 21 mm y un tele de 105, la panorámica XPan II con un 30 y 50 mm y la Noblex 135 U con el objetivo fijo de 28 mm. Más de 80 rollos de película, lo que hacían casi 2000 tomas.

En La Habana recorrimos las calles de Centro Habana, para mi el auténtico barrio habanero que está frente al Malecón, que también visitamos cada tarde, muy cerca de nuestro alojamiento, esta vez un gran descubrimiento en el Paseo del Prado en casa de la doctora Kenia, en pleno centro de mis actividades fotográficas, para moverte caminando.

Como siempre nos trasladamos  en la guagua de Vía Azul a Viñales a casa de Maura, donde el trato es exquisito y la comida excelente y muy abundante. Allí conseguimos por fin ir a las peleas de gallo en Palmarito, algo "prohibido", pero permisible, las cosas de este país...

Después fuimos con nuestro chofer Joel a Puerto Esperanza, Santa Lucía, donde hice fotos en un gimnasio de levantamiento de pesas, con las que llegué a conseguir la medalla de oro internacional en la Bienal de Fotografía de Deportes en Reus.

Fuimos a la Hacienda de Robaina, pero ese día no pudimos entrar al estar reunido con Raúl Castro celebrando su cumpleaños junto a otras grandes personalidades del gobierno cubano.

Partimos hacia Trinidad a casa de nuestro amigo Mandy que nos esperaba ansiosamente para darnos la noticia que al día siguiente celebraban de nuevo la procesión del Santo Entierro, que Fidel autorizaba de nuevo, después de tantísimos años, tras la visita del Papa a la Isla. Era curioso ver como la gente participaba en la procesión, a la vez que tras las puertas abiertas de sus casas podíamos ver los altares de los santos que veneraban de la religión afro-cubana.


Fuimos al valle de los Ingenios, donde todavía quedan algunas centrales azucareras para poder sacar fotografías de la gente cortando caña, contactamos con un capataz que nos prometió llevarnos al día siguiente a cambio de una botella de ron Habana de tres años. Era una de las fotos que me faltaban de esas imprescindibles para el libro, aunque ya era difícil encontrar a gente en esa actividad que como tantas otras cosas en Cuba había dejado de hacerse, pasando de ser grandes exportadores de caña de azúcar a tener que importarla.

Regresamos de nuevo a La Habana, para ya partir hacia España y nos faltaba una foto, la de un coche blanco pasando por el malecón en un día de oleaje, nunca conseguí esa escena.

La última noche cenamos en casa de mi amigo Raúl Cañibano junto a otros fotógrafos habaneros y al regreso vimos como el mar estaba algo revuelto, al levantarnos el último día nos acercamos al Malecón y era el día soñado, estuvimos casi toda la mañana haciendo fotos, al final después de casi nueve rollos conseguí la foto que cierra este capítulo y está en la contra portada del libro que edité en Diciembre de 2005, "Cuba, el paraíso perdido" del que aún me quedan algunos ejemplares para la venta y podéis conseguirlos desde mi web al precio de 25 euros. Contiene más de 150 imágenes en cuatricromía en formato 21x30 cms., de los viajes realizados en 1999, 2000, 2001, 2004 y este último de 2005. En este enlace tenéis más información:




martes, 24 de abril de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (Cuba, 2004)

Después de un paréntesis de tres años, me apetecía volver a Cuba. Esta vez fuimos como la primera vez, dos parejas. Nos acompañaron  José Luis Moreno y Rosi, su esposa. Desde La Habana partimos hacia Trinidad en la guagua de Via-Azul y allí alquilamos un coche para recorrer la Isla, después de nuestro obligado alojamiento en casa de Mandy nos trasladamos a Santiago de Cuba haciendo noche en Camaguey, la ciudad de los tinajones, como le llaman.

Guajiro en las calles de Trinidad


Al llegar a Santiago no pudimos alojarnos en la casa que nos recomendó Mandy, pues estaban  sin agua y gracias a ello conocimos a Francisco y Aimée, un matrimonio excelente con una casa colonial muy cerca del centro y una comida inmejorable, que pena que estén tan lejos. Allí recorrimos todos sus alrededores, Songo, El Caney, El Aceite, El Socorro, Baconao y El Cobre, donde está la famosa Virgen del Cobre, lugar de peregrinación de los cubanos y donde te asaltarán para venderte, lavarte el coche, pedirte..., como en ningún otro sitio de Cuba, no podrás aguantar demasiado allí, a pesar de ello conseguí hacer a mi juicio una de las mejores fotos del viaje, un retrato de un niño con una sombra alargada en formato panorámico.

El Cobre
Después de unos maravillosos días en aquella zona y en casa de Francisco y Aimée partimos para La Habana haciendo noche en una casa que nos recomendó Francisco en Sancti Spiritus.

Hicimos una parada en Varadero, para que las señoras se dieran un baño en una playa cubana de cierta fama, pero que fotográficamente no tenía nada, parecía incluso que habíamos cambiado de país. No perdimos más tiempo allí y regresamos a la capital de la Isla donde fuimos a visitar a Abilio que nos hizo de chófer y nos llevó al Valle de Viñales a comer nuevamente una langosta en casa de Nora y Luis, como en los anteriores viajes, con la sorpresa de que a éste lo habían metido preso por vender langosta en el paladar, algo totalmente prohibido por el gobierno cubano.

Por el camino hicimos muchas fotos de aquella singular zona que para mi sigue siendo la más interesante de Cuba, carretones de bueyes tirados por guajiros, plantaciones de tabacos y mucha tranquilidad, donde la gente va a lo suyo y no te aborda continuamente con sus problemas, algo bastante usual sobre todo en la capital donde se hace dificil transitar sin que se te pegue nadie intentando sacarte algo.

Guajiro con bueyes






Como siempre fue una delicia escuchar a Abilio todo el camino, que nos contaba sus historias, esta vez algo más místico, se había convertido a una religión afro-cubana y estaba pendiente de conseguir la visa para marchar a los Estados Unidos, donde le esperaban su hija y su madre, dejando a su mujer en Cuba que debía cuidar a su madre.

No pude menos que agradecerle el que me hubiese servido de guía todos estos años por La Habana con una buena aportación que le ayudara en su viaje para emprender una nueva vida, nos despedimos, quizás para siempre, no le he vuelto a ver, sólo a través de Internet, aunque ya hace tiempo que no hablamos.

La Habana estaba cambiando, a Rosi le dieron un tirón y le robaron su cámara de video, algo impensable años atrás, a partir de ahí había que andarse con cuidado en ciertos lugares por donde años atrás me había adentrado a fotografiar sólo y sin ningún problema. Esta vez utilicé mi nueva panorámica la X-Pan II, junto a la Noblex 135-U y la Contax G-2, todas en formato argéntico y con 35 mm., en blanco y negro. Cuba me seguí calando hasta los huesos, tenía algo especial y deseaba volver de nuevo.

Todas las fotos que aparecen en este trabajo están a la venta en cualquier tamaño, consultar mi web en este enlace: http://www.juanmiguelalba.es/portfolios.htm y también en una carpeta que contiene cinco fotografías a elegir en tamaño 20x30 cms., impresas en papel de fibra con tintas pigmentadas a un precio especial de 80 euros). Se encuentra en preparación una caja de artista de edición limitada con las 100 fotografías seleccionadas de todos los viajes en formato A4 o A3, impresas con tintas pigmentadas de gran estabilidad en papel de fibra co datos de todos los viajes realizados.
 
 

martes, 10 de abril de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (India, 2004)

Llegó la hora de cambiar de registro, ya estaba un poco cansado de Latinoamérica y me apetecía un cambio radical, así que me fui a India. Como siempre consulté con expertos en el tema y esta vez mi amigo Jesús Jaime era el más idóneo, había visitado el país en algunas ocasiones por distintas zonas, así que una tarde fuimos José Luis Moreno y yo a su casa de Mijas, parece que fue ayer, lo estoy viendo mostrándome imágenes digitales a las que les había metido nieblas o nubes bromeando conmigo que en aquel entonces no quería saber nada de aquel nuevo sistema que no acababa de convencerme. Yo seguía con mis carretes y me fui a la India con mi Hassel, la Contax y las panorámicas Horizon y Noblex y un montón de películas en blanco y negro y algunas diapositivas en color.

Niño en Rajastán


Jesús nos aconsejó que fuéramos a Rajastán, era lo mejor para un primer viaje, así que mi nuevo compañero de viaje y yo trazamos un recorrido saliendo de Delhi, por Bikaner, Mandawa, Jaisalmer, Pushkar, Jodhpur, Jaipur y Agra, donde está el Taj Mahal, para regresar de nuevo a Delhi y directamente a España. Nos acompañaron Carlos Verdú, un fotógrafo catalán y un amigo suyo, así que cogimos dos 4x4 para ir más cómodos y recorrimos la zona durante el mes de Febrero. Contratamos el viaje por Internet, estudiando las mejores ofertas y la verdad que esta vez el guía nos falló, no estaba muy por la labor fotográfica y se mosqueaba bastante cuando no queríamos acceder a sus peticiones de visitar palacios o ir de compras.

Mujer de Jaisalmer

Realicé 75 rollos en blanco y negro y 11 de diapositivas en color, alrededor de 2000 imágenes, de las que quedaron seleccionadas 30 fotos con las que realicé una exposición en la Sala del Corte Inglés de Málaga, también se expuso en la Sociedad Fotográfica de Guipúzcoa en San Sebastián. 
Fue un viaje muy interesante, conocer una cultura totalmente distinta, aunque con los problemas del idioma, algo fundamental para poderte relacionar con las gentes del lugar, eso en Latinoamérica no sucede.

Dejamos una puerta abierta a este importante lugar que en su extensión es tan grande como Europa y merece la pena recorrerlo a todo lo largo, pero como siempre suelo hacer en mis viajes, prefiero abarcar poco y no perder mucho tiempo en moverte de un lado a otro, ese día de desplazamiento al final no haces nada. He seleccionado estas tres imágenes de este viaje, ya que luego vendrán otros dos más adelante.

Madre e hija en Jaisalmer




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No quiero cerrar el capítulo sin recordar a un maravilloso cocinero de Jaisalmer que nos hizo más llevadero la comida indú, algo dificil de acostumbrarse por sus condimentos, y el no saber que te estás comiendo, era como jugar a la ruleta rusa cada vez que pedías un plato, al final acabábamos pidiendo arroz con vegetales y terminas un poco harto de ello. Son las partes negativas de estos viajes "exóticos", muy interesantes fotográficamente hablando, pero que tienes que soportar un montón de vacunas antes de salir y llevarte algo de comer si quieres subsistir varios días, pues en todos sitios no hay infraestructura para comer medio decente y cuidado con la carretera, es de locos conducir allí, ya me lo advirtió Jesús y no pensé que fuera para tanto. Lo cierto es que ya no podremos hablar más de viajes, de fotografía, de tantas cosas, que aún le hecho de menos, la fotografía te da la oportundad de conocer a mucha gente, pero amigos de verdad, como Jesús hay pocos.

domingo, 25 de marzo de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (La Española, 2003)

Esta vez decidí visitar la llamada en la antigüedad Isla La Española, que en la actualidad alberga los países de Haití y República Dominicana. Aunque mi intención era sólo Haití, pero era complicado acceder a ese país, así que decidí volar a Santo Domingo y de allí recorrer la parte de la Isla pegada a Haití para poder pasar por la frontera. Era la zona menos turística y lógicamente la que tenía menos infraestructura, desde la capital cogí un autobús que me llevó hasta Barahona.

Niños jugando en Barahona


Cargué con  mi cámara Contax G-2, la Noblex 135-U y la Horizon para los infrarrojos. Sólo formato de 35 mm esta vez, había decidido ir ligero de equipaje y rápido para trabajar, es lo mejor para el reportaje documental, mi intención de este proyecto, retratar lo que hay, con mi visión personal, claro está.

Visité también Bahoruco y luego me trasladé a Monte Cristi, cerca de la frontera con Haití, allí estaba mi meta en Dajabón, donde un día a la semana era día de mercado y abrian la verja para que los haitianos pasaran y pudieran comerciar con sus artesanías para cambiarlas por comida, era alucinante ver como corrían una y otra vez con montones de cartones de huevo en la cabeza.

Frontera de Haití
Era un tránsito sin parar, enormes cantidades de gentes, incluso a través del río llamado Masacre, en memoria de una gran masacre sucedida en aquella frontera. Pude adentrarme algo, pero sin visado no podías pasar, así que tuve que hacerme un visado de un día para pasar y regresar luego, mi intención era ir a la población más cercana y fotografiar en ella, así que después de pasar la aduana y sortear a los pesados guías que quieren llevarte de "turismo", cogí una moto (son los taxis de aquella región) y fuimos a Ounaminthe, la primera población cercana a la frontera, me adentré en un colegio y después recorrí algunas de sus calles, todas sin asfaltar, aquello era realmente otro mundo. Pero la situación se fue poniendo difícil había gente que no querían fotos y algunos empezaron a preguntar el porqué. Aquello no era República Dominicana, no tenía nada que ver, así que decidí retornar caminando y fui fotografiando lo que pude por el camino.

Mirada, Haití
En ese camino realicé uno de mis retratos favoritos, el de una niña haitiana sentada en la puerta de su casa, creo que la mirada lo explica todo, es lo que intento transmitir en mis imágenes, tan sólo añadiré que me causó una gran sorpresa cuando la vi en mi hoja de contactos, hay fotos que esperas ver con ansiedad cuando las revelas y otras como ésta te sorprenden gratamente, pues la tiré rápidamente y hice sólo una toma con un angular de 21 mm.

Seguimos rápidamente hacia el otro lado de la valla, ya estaba el sol muy alto y aquí no había nada para comer, aunque al otro lado tampoco es que hubiese una gran variedad, tan sólo un restaurante que regentaba un francés se podía comer lo que se llama decentemente.

Recuerdo al regresar ese día en el autobús nos pararon en un control policial, pidieron documentaciones y acto seguido un sargento se quitó la gorra para que todos fueran echando "el impuesto correspondiente", se comprende que venían del mercado de la frontera y de esa forma harían la vista gorda de lo que hubiese trapicheado cada uno.

Colegio de Ounaminthe, Haití



Al llegar a Monte Cristi decidí cambiar de ubicación buscando un destino con mejor infraestructura y me fui a Puerto Plata, aquello me desencantó un poco fotográficamente hablando y además me cogieron tres días seguidos de lluvias fuertes sin parar y sin poder hacer nada, por primera vez en un viaje me entraron ganas de cambiar el vuelo y volverme, no me sentía inspirado, así que decidir volver de nuevo a Monte Cristi para hacer algo de nuevo en la frontera haitiana, es lo que más me había gustado del viaje.

Visité Copey, Enriquillo, Tres Cruces, San Rafael y Ciénaga donde asistí por primera vez a las peleas de gallos para tomar fotografías, era la como la fiesta nacional dominicana, todo un ritual, ver como le añadían espolones a los gallos, como los pesaban una y otra vez, gallos que habían criado durante un año y luego los sometían a un combate a vida o muerte donde jugaban grandes sumas de dinero.

Peleas de gallo en Ciénaga


Nueva visita al mercado haitiano y la frontera, el problema es que sólo era un día a la semana, el otro tema era las peleas de gallos, que igualmente sólo se celebraban los fines de semana, lo demás poco me inspiraba, fue uno de esos viajes que no te dejan ganas de volver, quizás porque no has conectado como querías o te esperabas otra cosa, de todas formas me quedo con dos fotos muy importantes para mi en este viaje, la que comenté arriba de la mirada de la niña en Haití y esta que ilustro a continuación de unos niños bañándose en el interior de una casa en Bahoruco (Rep. Dominicana), sólo por esas fotos mereció la pena el haber estado en esos lugares.

Niños en Bahoruco
Anciano en Bahoruco
Después de tirar casi 60 rollos de película, de vuelta a casa organizando en el aeropuerto en esas largas esperas, como hacer los revelados de los rollos en el menor tiempo posible, la cantidad de líquido disponible de cada  cosa, el agua destilada, como organizar las tandas de revelado en función de las películas y sus sensibilidades, toda una parafernalia que hoy desaparece con el digital, en ese momento en el aeropuerto ya están las imágenes en positivo, puedes ir organizando las selecciones a través de un pequeño portátil o disco duro con pantalla y cuando llegas a casa la gran criba está ya hecha, sólo queda el ajuste definitivo de cada imagen, "el positivado". Cuanto ahorro de tiempo, pero y el resultado final, realmente nos convence como antes, a veces lo pienso cuando comparo estas imágenes de antes con las de ahora y eso que la cosa ha cambiado bastante con los papeles de fibra y algodón y las impresoras de tintas pigmentadas, entonces será nostálgico, no se pero todavía sigo llevando algunas películas a mis viajes y hago al menos una veintena de rollos y  conservo mi cuarto oscuro con la ampliadora Besseler y demás equipo en pleno funcionamiento, pero cada vez se hace más cuesta arriba el preparar químicos, que acaban caducando por el espaciado tiempo entre las sesiones de laboratorio.
Próximo capítulo : India, Rajastán (2004).

martes, 6 de marzo de 2012

15 años de viaje por el otro mundo (Perú, 2002)

Anta
Cuando llevas tiempo en un mismo sitio es conveniente cambiar de lugar para luego volver a retomar el tema con una nueva visión, así lo hice y me fui a Perú, había visto una magnífica exposición de Castro Prieto y compré su libro "Perú, viaje al sol", me puse en contacto con él para que me aconsejara sitios y sobre todo un guía, lo más importante para el fotógrafo.

Me fui al Valle Sagrado de Los Incas y me alojé en la casa de Eugenio Serna, el guía que había tenido Castro en sus viajes por esta zona, era época de lluvias, pero tuvimos suerte, llovía casi todas las noches, pero luego de día casi siempre escampaba y gozábamos de unas nubes maravillosas para fotografiar.

Isla de Taquile
Eugenio ha sido sin duda uno de los mejores guías que tenido en mis viajes, fue profesor y policía hasta que decidió dedicarse al negocio del turismo que es lo que acaba dando más plata en estos lugares, vivía con su esposa  y algunos de sus hijos en una casa del barrio de San Blas donde alquilaba habitaciones. De allí salíamos todas las mañanas bastante temprano para realizar la ruta que habíamos hablado el día anterior.

Visitamos todo el valle Sagrado, Pisac, Chinchero, Qoya, Ollantaytambo, Anta, Maras, Chicacupe, Combapata, Urcos, San Jerónimo, Calca, Huaracondo, Pucyura, Piñipampa, Oropesa, San Salvador, todo ello saliendo siempre desde nuestro alojamiento en la capital del valle, Cuzco.

Era alucinante ver como los habitantes del valle que hablaban quechua, lengua autóctona de Los Andes y que Eugenio dominaba a la perfección, todavía vestían como había visto en las fotos del gran maestro peruano Martín Chambi, sinceramente no creí poder encontrarme a gente así todavía. Por el camino íbamos parando donde veíamos escenas interesantes y Eugenio hacía de intérprete y luego dábamos una propina por las fotos que la mayoría de las veces se gastaban en la chichería, lugar donde toman chicha, una bebida típica de la zona destilada con alcohol.


Chichería de Qoya

Visitamos Piñipampa donde se fabricaban las tejas y Oropesa donde se hacía el pan, lugares que en mi siguiente viaje de 2010 quedaron sepultados por el agua en unas torrenciales lluvias, fue bastante triste.

No podía irme del valle sin visitar Machu Picchu, el lugar sagrado de Los Incas, la verdad que llegué a pensar si merecía la pena sacrificar más de un día de viaje por una sola foto, pues al fin y al cabo es lo que vas a sacar allí en definitiva, pero había que hacerla, no podía faltar en la selección final y cuando estás allí en todo lo alto y lo contemplas comprendes que es unos de los lugares mágicos de este mundo, es algo indescriptible, si vais a Perú no dejéis de visitarlo, no lo olvidaréis nunca.

Cogimos el tren hasta Aguas Calientes, allí se ha ido formando una pequeña aldea dormitorio para aquellos que quieren pernoctar y subir a primera hora del día para contemplarlo en su mayor esplendor, eso hicimos nosotros, aunque todavía recuerdo el olor a insecticida de las sábanas de aquella pensión, pero mereció la pena.

Al día siguiente nos quedamos en Cuzco, tuve una caída el día anterior y me costaba caminar, así que no fuimos con Eugenio de viaje ese día. Al regresar al alojamiento después de descansar un rato comencé a preparar el equipo para el día siguiente y entonces me di cuenta que me faltaba una de las bolsas, donde estaba la panorámica Noblex y las películas que había realizado en todo el viaje, era lo que más sentía, todo el viaje hecho en el valle perdido, aquellas situaciones, los personajes, escenas que no volverían a repetirse.  Me entraron ganas de regresar a mi país, estaba hundido. Entonces llegó Eugenio y le conté lo sucedido, pensé que sería alguien que vivía en el interior y en ese momento llegó un muchacho que no conocía, estábamos hablando y se produjo un cruce de miradas entre ambos, que me pareció delatarse, acto seguido se descubrió, había vuelto por el pasaporte que había olvidado y dijo que fueron unos amigos que vinieron por él, así que le dije que sino aparecía en una hora llamaría a la policía y él iba a cargar con la culpa.
Niños pastores en el Valle Sagrado


En menos de una hora apareció un muchacho con una mochila y la bolsa dentro con todo en su interior, tuve la gran suerte de que esta cámara es un poco extraña para quien no la conoce, si hubiesen cogido la mochila grande que estaba al lado, con la Hasselblad, la Contax, que fueron las otras cámaras que llevaba para este viaje junto a otra panorámica, la Horizon rusa, para hacer infrarrojo, además en su interior había dinero, pasaportes, billetes de vuelta, todo... Esa no habría aparecido. Fue una auténtica suerte, ha sido la única vez que me robaron hasta la fecha en todos mis viajes. Pude recuperar estas imágenes que ilustran el blog, es lo que más me importaba.

Niño cargado con leña el Domingo de Ramos en Maras
Al día siguiente nos trasladamos en un autobús por la ruta Viracoche a Puno para visitar el Lago Titicaca, fue un largo viaje donde por el camino podíamos ver hermosos paisajes con grandes rebaños de llamas, vicuñas  y alpacas, pero que no pude fotografiar y dejé pendiente para un futuro viaje. Desde Puno fuimos en una embarcación a recorrer el lago, la Isla de los Uros, Amantani, donde pasamos una noche en una casa de una familia en medio de una gran tormenta. Esas islas no tienen electricidad, por lo que sus habitantes siguen viviendo anclados en otros tiempos. Por la mañana partimos a la Isla de Taquile, llegamos el Domingo de Pascua y había una gran fiesta, aunque sólo estuvimos una mañana y a la peor hora del día con un tremendo sol de justicia, a  pesar de ello hice uno de mis retratos favoritos, la imagen de las dos niñas con el hermanito cargado a la espalda, creo que esas miradas hablan por si solas.

De vuelta a Puno fuimos a Arequipa a coger un vuelo hasta Lima para desde allí regresar a España, fue un viaje inolvidable, que nos dejó con ganas de volver en un futuro.


sábado, 3 de marzo de 2012

Bienal FIAP de fotografía de naturaleza en Noruega.

Han sido seleccionadas estas dos imágenes para representar a España junto a otras 18 más en la 16ª Bienal FIAP de Naturaleza que se celebrará en Noruega próximamente.

La Sauceda, Málaga
Han participado un total de 197 fotografías y son las únicas que representan a la región andaluza. Para mi es un gran honor estar entre los autores seleccionados por la Confederación Española de Fotografía.

Laguna de Canaima, Venezuela
Son dos imágenes antiguas realizadas con una cámara Hasselblad de formato medio que ahora he escaneado y tratado diitalmente procurando emular a las positivadas en papel de emulsión de plata de la época.

La de arriba he podido quitar un enorme arañazo del negativo y en esta de la izquierda, sacar toda la parte de la selva, realizada con película Konica infrarroja, que en el original carecía totalmente de detalle.

Los tonos de los virajes los realicé mediante una capa de Ajuste de Corrección Selectiva que se asemejan bastante a los originales.

Estas imágenes pasan a los fondos de la Confederación Española de Fotografía.